La tierra habló otra vez… y México pagó el costo

Gabriel Acevedo

México volvió a sacudirse la mañana de este jueves tras un sismo con epicentro en Guerrero que se sintió con fuerza en distintas regiones del país, incluida la Ciudad de México. El movimiento activó la alerta sísmica, obligó a evacuaciones y puso en marcha protocolos de emergencia en estados del centro y sur.

El impacto más severo se registró en comunidades guerrerenses cercanas al epicentro, donde el temblor provocó daños en viviendas y dejó un saldo preliminar de dos personas fallecidas. Una mujer perdió la vida tras el colapso de su casa, mientras que en la capital del país un hombre murió al caer durante la evacuación generada por la alerta.

Las autoridades estatales confirmaron afectaciones en cientos de viviendas, con daños que van desde desprendimientos y cuarteaduras hasta colapsos parciales y totales. A ello se suma la detección de daños estructurales en un hospital del ISSSTE en Chilpancingo, lo que obligó al traslado preventivo de pacientes a otras entidades para evitar riesgos mayores.

La actividad sísmica no terminó con el primer movimiento. El Servicio Sismológico Nacional informó que, horas después, se habían registrado más de 500 réplicas, una de ellas de magnitud considerable, lo que mantiene a las autoridades en vigilancia constante ante posibles nuevos movimientos.

En la Ciudad de México, el gobierno capitalino reportó personas lesionadas, caída de árboles y postes, además de interrupciones en el suministro eléctrico en varias colonias. Equipos de emergencia continúan con la revisión de inmuebles para descartar riesgos de colapso y garantizar la seguridad de la población.

Desde las primeras horas posteriores al sismo, brigadas de Protección Civil y dependencias estatales y municipales se desplegaron en las zonas afectadas. Se anunció el inicio de un censo de daños, clave para dimensionar la magnitud real del impacto y definir apoyos para las familias afectadas.

El sismo vuelve a evidenciar la vulnerabilidad de amplias regiones del país y la urgencia de reforzar la prevención, la supervisión de infraestructura y la atención inmediata a la ciudadanía, más allá de los discursos y los reportes oficiales.

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