Por Gabriel Acevedo | Después D
En Santa Lucía del Camino ya no se puede hablar de seguridad. Aquí hay que decirlo como es: la policía dejó de proteger y empezó a intimidar.
Lo ocurrido con una pareja —detenidos afuera de su propia casa, sin delito, sin falta, sin justificación— no es un error operativo. Es un síntoma. Es la prueba de que en este municipio la línea entre autoridad y abuso ya se rompió.
Y no, no fue un “procedimiento”.
Fue una detención arbitraria disfrazada de revisión.
Mientras familiares intentaban entregar los documentos de la motocicleta, los policías hicieron lo que hoy parece rutina: imponer, someter y llevarse a alguien porque pueden. Así de simple. Así de grave.
El video no deja espacio a dudas: reclamos, tensión y una frase que resume todo:
“Eso es abuso de autoridad… siempre los han reportado por abusivos”.
Siempre.
No es la primera vez. No es un caso aislado.
Es un patrón.
⚠️ Aquí hay responsables, no excusas
El municipio tiene mando. Y el mando tiene nombre:
Juan Carlos García Márquez.
Porque mientras el discurso oficial insiste en que la seguridad “ha mejorado”, en la calle pasa lo contrario:
retenes que se convierten en cacerías, policías que actúan como intocables y ciudadanos que ya no confían… temen.
Si esto pasa de forma reiterada, ya no es omisión.
Es permisividad.
Y si hay permisividad, hay responsabilidad directa.
🚨 El problema no es el retén… es el abuso
Un retén no es una orden de arresto.
Pedir papeles no es motivo para detener.
Y portar uniforme no da derecho a pisotear la ley.
Lo que vimos no es prevención del delito.
Es uso arbitrario del poder.
🔴 Santa Lucía: territorio de excesos
Hoy en Santa Lucía del Camino la historia se repite:
- Policías agresivos
- Detenciones sin sustento
- Ciudadanos vulnerables frente a quien debería protegerlos
Y lo más grave:
nadie responde.
📢 Aquí no hay medias tintas
Si el gobierno municipal no controla a su policía, entonces no gobierna.
Si los abusos continúan, entonces los permite.
Y si no hay consecuencias, entonces el mensaje es brutal:
en Santa Lucía, la ley la impone quien trae placa… no quien tiene la razón.
Hoy fue un joven.
Mañana puede ser cualquiera.
