Tras enviar buques destructores y aviones militares a patrullar los límites de las aguas y los cielos soberanos de México, el despliegue de unidades terrestres diseñadas para operar en zonas de combate, con un plan para convertir la franja fronteriza en zona militar, materializa la concepción bélica del gobierno de Donald Trump para tratar la migración indocumentada y el contrabando de narcóticos.
El miércoles 26, las televisoras locales de las regiones de El Paso y Big Bend, en el oeste de Texas, mostraron el arribo de vehículos Stryker, que son plataformas blindadas de ocho ruedas, alrededor de las cuales actúa una brigada de infantería mecanizada de 4 mil 400 hombres que, según documentos oficiales, “equilibra movilidad, protección y potencia de fuego”.
Esta será acompañada de 650 efectivos de un batallón de apoyo aéreo equipado con helicópteros Black Hawk y Chinook.
Redacción.









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