En Oaxaca, los llamados “operativos de seguridad vial” se han convertido en un negocio redondo que golpea directamente los bolsillos de las familias. Por órdenes del gobernador Salomón Jara, elementos de tránsito y seguridad ejecutan verdaderos atracos al amparo del poder.
No se trata de filtros para proteger a la ciudadanía. Es una maquinaria bien aceitada para extorsionar: grúas particulares que cobran hasta $1,500 solo por el arrastre de una moto, más casi $100 diarios por estar en el corralón, y trámites que fácilmente se inflan a $10,000 o más por unidad. En el caso de automóviles, los costos pueden escalar hasta $15,000. ¿Y las ganancias? Una sola grúa puede llevarse hasta 10 motos por viaje, generando $15,000 en efectivo para el operador… y sus cómplices en el gobierno.
¿Quién gana con esto? Funcionarios y amigos del poder. ¿Quién pierde? El pueblo.
Lo más grave: esto no se había visto antes. La administración de la autollamada Cuarta Transformación en Oaxaca está hambrienta y sin freno, y Salomón Jara lo permite y lo promueve.
¿Y los alcoholímetros? Otro show recaudatorio. Si en verdad les preocupara la seguridad, ya habrían regulado los horarios de bares y cantinas.
El Dato
Las empresas predilectas de esta mafia son Grúas Varo y grúas Vesco quienes se turnan a diario en cada operativo, para lucrar a costa de los oaxqueños.
Said Angulo
