EL jefe sin charola / Gabriel Acevedo
Acusan al gobernador de refugiarse en Juchitán, ante actos de importancia, para evitar protestas y beneficiarse de la protección del Cártel de Oaxaca
Recordemos que en su Segundo Informe de Gobierno del gobernador Salomón Jara Cruz no sólo fue cuestionado por la falta de resultados visibles, sino también por el lugar y el contexto en que decidió presentarlo: Juchitán de Zaragoza, en el Istmo de Tehuantepec.
Para la oposición, la elección no fue casual: se trató de una estrategia para blindarse, no sólo de la crítica ciudadana y del magisterio, sino también bajo la aparente protección de grupos criminales.
Una legisladora panista fue tajante al declarar: “Jara se siente seguro debido al apapacho que le brinda el Cártel de Oaxaca o del Istmo”. Hoy en día realiza actos públicos con la protección de los mencionados, para evitar, confrontación con los maestros de la Sección 22 y ocultar los temas y el vacío de obras en el estado.
Las acusaciones no son menores. En Oaxaca operan al menos cuatro de los siete cárteles más peligrosos del país, según el mapa criminal de Iantia-Intelligence. Entre ellos, el Cártel de Sinaloa, el Cártel Jalisco Nueva Generación, Guerreros Unidos y escisiones del Cártel del Golfo. A estos se suman organizaciones locales como el Cártel de Oaxaca y el Cártel del Istmo de Tehuantepec, que se disputan territorio, rutas de trasiego y control político en la región.
La supuesta cercanía entre funcionarios y criminales deja entrever un problema estructural más grave: la posible complicidad —por acción u omisión— del gobierno estatal con organizaciones delictivas. La estrategia de seguridad de Salomón Jara ha brillado por su opacidad, mientras los niveles de violencia, impunidad y criminalidad se sostienen en cifras alarmantes.
A esto se suma la creciente tensión derivada de la reciente captura de Ismael “El Mayo” Zambada. Especialistas advierten que esto podría detonar reacomodos internos en el Cártel de Sinaloa, afectando directamente a estados como Oaxaca, donde el grupo tiene presencia. “ya estamos viviendo las pugnas por el control territorial, cambios de jefes de plaza, y una posible ola de violencia”, advirtió el experto en seguridad pública Carlos Serrano Vázquez.
Mientras tanto, Salomón Jara prefiere rendir cuentas lejos de la capital, rodeado de cercos de seguridad y bajo la sombra de grupos que, según denuncias, hoy influyen más de lo que el mismo gobierno está dispuesto a reconocer.
Silencio oficial. Cero autocrítica. Y una ciudadanía cada vez más desconfiada.
El tiempo….











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