Gabriel Acevedo
La economía mexicana comienza a mostrar señales cada vez más visibles de desgaste, mientras millones de familias enfrentan un aumento constante en gastos básicos, menor poder adquisitivo y un ambiente marcado por la incertidumbre. Aunque el discurso oficial insiste en estabilidad, comerciantes, pequeños empresarios y trabajadores resienten una desaceleración que ya impacta el consumo, las inversiones y la generación de empleo en distintas regiones del país.
Especialistas advierten que el crecimiento económico se mantiene débil en medio de inflación persistente, menor dinamismo industrial y preocupación por el panorama internacional. La sensación en las calles es clara: el dinero alcanza menos, los proyectos se frenan y la economía avanza lentamente mientras aumenta el temor de que los próximos meses traigan mayores dificultades para millones de mexicanos.











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