Avanzan Sinaloa y CJNG CDMX; Nuevo Imperio y Aragua, pelean espacios

Mientras corren las horas para que el gobierno de la Ciudad de México encuentre a los asesinos de la secretaria particular y el coordinador de asesores de la jefa de Gobierno, Clara Brugada, cientos de ojos buscan a los autores intelectuales del doble homicidio entre los grupos del crimen organizado en la capital. Y esa lista es cada vez más larga.

Se elaboró un mapa con la presencia actual de crimen organizado en la capital del país a partir de datos de la Defensa, Marina, Centro Nacional de Inteligencia y el último reporte anual de la DEA. 

El panorama es una ciudad con regiones controladas por grandes cárteles, así como calles y colonias disputadas metro a metro por grupos pequeños, pero violentísimos.

El grupo criminal con mayor crecimiento es el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), que según los datos militares llegó a la capital en 2017 abriéndose paso por alcaldías rurales como Xochimilco y Milpa Alta. 

En sólo tres años llegó al centro de la ciudad y construyó una alianza con La Antiunión para desplazar a La Unión Tepito como el cártel chilango por excelencia. Hoy, su presencia está en 14 de 16 alcaldías.

Es un cártel con experiencia en atentados altamente mediáticos en la capital: en 2020 desató una balacera a plena luz del día en avenida Paseo de la Reforma —como sucedió contra Ximena Guzmán y José Muñoz, pero en Calzada de Tlalpan— contra el entonces jefe de la policía capitalina y hoy secretario federal de seguridad, Omar García Harfuch, quien sobrevivió gracias al blindaje de su vehículo; también es el grupo que las autoridades capitalinas aseguran que intentó, sin éxito, asesinar al periodista Ciro Gómez Leyva.

Ese mismo año, el CJNG logró su objetivo de asesinar al ex gobernador jalisciense, Aristóteles Sandoval, tras un plan que incluía tirotearlo en el baño de un restaurante de Puerto Vallarta. Los homicidios en zonas concurridas suelen ser la marca de sus magnicidios.

El Cártel de Sinaloa es el segundo grupo con mayor expansión. Hace dos administraciones, durante la gestión de Miguel Ángel Mancera, la narrativa oficial era que el grupo fundado por Joaquín Guzmán Loera no tenía una presencia activa en la ciudad. 

Hoy, escisiones como Los Chapitos tienen fuerza en el sur de la capital, como quedó demostrado en julio de 2022 durante una balacera en Topilejo, Tlalpan.

Incluso, un informe de la Secretaría de Marina elaborado en el sexenio anterior, al que este diario tuvo acceso, ubicó que varias colonias en Iztapalapa —la cuna política de la jefa de Gobierno y el territorio que brindó experiencia de gobierno a los dos funcionarios asesinados— como Ejército de Oriente o la Unidad Vicente Guerrero funcionaban como centros de reclutamiento del Cártel de Sinaloa. 

A esa alcaldía huyeron los asesinos de los dos funcionarios locales tras cometer el crimen, según las primeras indagatorias de las autoridades.

Las calles de la Ciudad de México han sido recorridas por los representantes de las escisiones más violentas y conocidas del Cártel de Sinaloa por buscar acuerdos con autoridades mediante plata o plomo. 

Por ejemplo, este año, Leobardo García Corrales, alias Leo, y colaborador de El Mayo Zambada, fue detenido en Tlalpan, mientras que Rodolfo López Arellano, El Cabo 30, líder del Cártel de Sinaloa en Baja California, fue asesinado en la misma alcaldía.

El 29 de marzo pasado, José Olivas Chaidez, El Ingeniero, un importante traficante de cocaína para el cártel, huyó de un operativo en un lujoso hotel en Santa Fe, alcaldía Álvaro Obregón. Los militares que se apresuraron a detenerlo sospechan que las autoridades capitalinas facilitaron su huida en medio de una fiesta en el hotel.

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