EDITORIAL HENDIRECTO
Gabriel Acevedo
La violencia volvió a exhibirse sin pudor en la zona metropolitana de Oaxaca. Un hecho brutal ocurrido en las inmediaciones del puente cercano al Instituto Tecnológico del Valle de Oaxaca (ITVO) encendió nuevamente las alertas sobre el deterioro de la seguridad en la capital y sus municipios conurbados.
De acuerdo con imágenes que comenzaron a circular en redes sociales, el ataque ocurrió en la zona limítrofe entre Oaxaca de Juárez y San Jacinto Amilpas. En el video se observa a un sujeto que viste camisa gris, pantalón de mezclilla azul marino y gorra negra, quien golpea repetidamente con una piedra en la cabeza a un hombre que ya se encontraba tirado sobre el suelo.
La escena es cruda. No hay intento de ocultarse ni temor a ser observado. El agresor actúa con una violencia desmedida mientras la víctima permanece indefensa. Según lo que se aprecia en las imágenes que circulan, la agresión podría estar relacionada con un intento de asalto.
Más allá de la brutalidad del acto, el episodio vuelve a poner sobre la mesa una realidad que muchos ciudadanos sienten todos los días: la creciente percepción de inseguridad en las calles de la capital oaxaqueña y su zona conurbada.
La violencia cotidiana parece normalizarse. Puentes, calles, paradas de transporte y espacios cercanos a instituciones educativas se convierten en escenarios de hechos que hace algunos años habrían resultado impensables. Hoy, en cambio, circulan en redes como una escena más de la vida urbana.
La pregunta que surge no es solo qué ocurrió esa tarde cerca del ITVO, sino qué está pasando con la seguridad pública en una ciudad que durante décadas se consideró relativamente tranquila.
Porque cuando la violencia se vuelve visible a plena luz y en espacios transitados, lo que está en juego no es solo la integridad de una persona, sino la confianza de toda una sociedad.
En Hendirecto seguiremos informando sobre este caso y sus posibles implicaciones.
