Por / Gabriel Acevedo
En la Comisión Permanente del Congreso, el nombre de Adán Augusto López Hernández retumbó 🔊 ocho veces antes de que el propio coordinador de Morena en el Senado subiera a defenderse 🗣️ por los presuntos vínculos de su ex secretario de Seguridad en Tabasco, Hernán Bermúdez ⚠️ con el crimen organizado 💀.
Oposición y algunos priistas lo llamaron “líder de la bancada de los mafiosos” 💣 y exigieron que pidiera licencia inmediata ✋. Lilly Téllez le espetó que dejó Tabasco “hecho pedazos” 💥 y que debería salir del Senado esposado 🔗 y directo ante la justicia ⚖️.
Lejos de mostrar preocupación 😏, Adán Augusto sonreía 😏📞, hacía llamadas y negociaba 🤝 con sus aliados, mientras el debate sobre “La Barredora y la narcopolítica” se diluía entre maniobras parlamentarias 🌀 de Morena para restar impacto mediático 📉.

Al final, el morenista negó todo ❌ y se escudó en frases de cajón 📜 como “la calumnia cuando no mancha, tizna”, intentando borrar el olor a podredumbre 🦠 que le rodea. Pero las acusaciones por vínculos con el narco 🚨 y la corrupción 🛑 en su tierra natal siguen flotando… y cada vez huelen más fuerte 🤢💥.









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