Mientras la realidad en las calles grita otra cosa, el Gobierno de Oaxaca se atreve a presumir que el estado es “uno de los más seguros del país”. En una conferencia que parece más un acto de propaganda que de rendición de cuentas, el secretario de Gobierno, Jesús Romero López, intentó maquillar cifras y convencer a la ciudadanía de que todo está “mejorando”.
Según él, bajaron los conflictos entre ciudadanos y se redujo mínimamente la percepción de inseguridad. Pero basta salir a las calles o hablar con cualquier oaxaqueño para saber que los delitos van en aumento: robos, secuestros, feminicidios, extorsiones y un miedo constante a ser víctima de la violencia.
El funcionario incluso tuvo el cinismo de decir que Oaxaca se mantiene entre los estados con “menos delitos”, como si las denuncias realmente se atendieran o siquiera se registraran. Nada dijeron del narcomenudeo en aumento, de los pueblos asediados por el crimen organizado ni de los operativos fallidos.
Mientras el gabinete de seguridad se aplaude entre sí, la ciudadanía vive con miedo. El gobierno de Salomón Jara se burla de la gente con cifras alegres y discursos vacíos.
Gabriel Acevedoo










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