❌ LA X EN LA FRENTE…REFORMA ELECTORAL Y DEMOCRACIA PARTICIPATIVA

Moisés Molina*

🔥 Fueron ampliamente difundidas las entrevistas concedidas por los coordinadores parlamentarios de MORENA al salir de Palacio Nacional, luego de haberse reunido con la Presidenta de México. No fue un encuentro menor ni un mensaje casual: fue una señal política.

📌 El tema único fue la inminente reforma electoral y ambos coincidieron en colocar, por encima de cualquier otra discusión nacional, una consigna clara: la próxima reforma deberá —según su dicho— privilegiar el fortalecimiento de la democracia participativa.

⚠️ Independientemente de si estamos ante el gran tema de la agenda pública o frente a un gran distractor político, resulta revelador que, en el discurso oficial, esta idea ocupe hoy el primerísimo lugar.

Pero entonces surge la pregunta obligada: ¿qué es realmente la democracia participativa? 🤔

Desde una perspectiva técnica, se trata del conjunto de instrumentos y procedimientos que permiten a la ciudadanía intervenir en la toma de decisiones políticas y administrativas más allá del sufragio periódico. Es decir, más allá de votar cada cierto número de años.

⚖️ En democracias modernas y funcionales, la democracia participativa no sustituye a la democracia representativa: la complementa. Esta última —dicho sea de paso— sigue siendo la cara más visible y estructural del sistema democrático.

Lo opuesto a la democracia representativa es la democracia directa. Y en México, no hay que decirlo dos veces, vivimos preponderantemente bajo un régimen de democracia representativa.

🗳️ Esto significa que elegimos, mediante el voto mayoritario, a quienes habrán de tomar desde los poderes públicos las decisiones en nuestro nombre. Elegimos legisladores para hacer leyes y gobernantes para ejecutar presupuestos y diseñar políticas públicas.

⚠️ Incluso, de manera inédita a nivel internacional, hemos incorporado recientemente al Poder Judicial a esta lógica de legitimación electoral, con todas las implicaciones y riesgos que ello conlleva.

📊 El solo consenso mayoritario al momento de votar legitima las decisiones que se toman en nombre de las mayorías y —por virtud de la representación proporcional— también de las minorías.

Sin embargo, la degradación progresiva de nuestras democracias, producto del descrédito ganado a pulso por partidos políticos y servidores públicos, ha obligado a introducir en el diseño constitucional una serie de válvulas de escape: mecanismos que intentan oxigenar al sistema permitiendo una participación ciudadana más activa y directa.

Ahí es donde entra la democracia participativa 🔍, entendida como una forma de democracia semidirecta, en la que se pide a la ciudadanía validar o rechazar determinadas decisiones antes de que estas se consoliden desde el poder.

📌 Entre los mecanismos ya incorporados en las constituciones federal y locales destacan:

— El plebiscito, para aprobar o rechazar decisiones o políticas públicas.
— El referéndum, para validar o invalidar leyes ya aprobadas.
— La consulta popular, para decidir sobre asuntos de trascendencia nacional o estatal.
— La iniciativa ciudadana, que permite a la sociedad proponer leyes o reformas.
— La revocación de mandato, para retirar del cargo a representantes que han perdido la confianza pública.

Y, en el ámbito local, el presupuesto participativo, los cabildos abiertos y las asambleas y comisiones ciudadanas para la elaboración de políticas públicas y la gestión comunitaria.

🪶 En Oaxaca, esto no debería sorprender. Existe una larguísima tradición de auténtica democracia directa en pueblos y comunidades indígenas, donde las decisiones fundamentales se toman en asambleas presenciales, con voz y voto de toda la comunidad.

El verdadero desafío no está en el discurso, sino en la operacionalización real de la democracia participativa dentro de un sistema representativo. Su éxito no depende solo de un diseño normativo correcto, sino de algo mucho más incómodo para el poder: un nivel suficiente de cultura política y democrática.

🧠 Si de verdad se quiere fortalecer la democracia mexicana, la clave está en la deliberación. No basta con votar; hay que discutir, argumentar, contrastar ideas.

De ahí la urgencia de hablar seriamente de otras dos categorías que también adjetivan a la democracia: la democracia deliberativa y la democracia epistémica, donde las decisiones se construyen a partir del debate informado, la razón pública y la persuasión argumentada.

⚠️ Porque la democracia no consiste solo en participar y votar. Consiste en hacerlo con responsabilidad, con conocimiento de causa, entendiendo los argumentos a favor y en contra.

Todo esto exige un cambio profundo en nuestras prácticas informativas y comunicativas. De lo contrario, la voluntad ciudadana seguirá siendo manipulada, distorsionada o viciada, perdiendo su valor esencial: la libertad.

⏳ Habrá que esperar a conocer el contenido concreto de la iniciativa presidencial para saber qué pretende realmente el poder cuando habla de fortalecer la democracia participativa… y si se trata de convicción democrática o simplemente de retórica política.

*Magistrado Presidente de la Sala Constitucional y Cuarta Sala Penal del Tribunal Superior de Justicia de Oaxaca.

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