Por / Gabriel Acevedo
El Congreso de Oaxaca, sometido al poder del gobernador Salomón Jara, aprobó con 39 votos a favor una reforma a la Ley de Movilidad que pone en la mira a los concesionarios del transporte público: nadie podrá tener más de un título de concesión. Una medida que en el discurso suena a “orden”, pero en la realidad huele a cacicazgo disfrazado de modernización.
La Secretaría de Movilidad (SEMOVI), a cargo de Yesenia Nolasco Ramírez, se prepara para ejecutar una limpia que no sólo extinguirá concesiones, sino que también dejará sin trabajo a cientos de choferes.
El golpe más duro llega con el anuncio oficial: el 90% del transporte colectivo de la zona metropolitana será retirado a partir del 9 de septiembre, bajo el argumento de que las unidades son viejas y no cumplen con la norma técnica.
🚍 El plan del gobierno: los “Binibuses”
- 275 nuevas unidades.
- 35 rutas nuevas.
- Implementación en 4 fases:
- 9 de septiembre: 17 rutas, 141 unidades.
- 9 de octubre: 2 rutas, 69 unidades.
- 9 de noviembre: 4 rutas, 33 unidades.
- 9 de diciembre: 4 rutas, 32 unidades.
Pero la supuesta modernización no vino acompañada de diálogo ni de apoyos. Los choferes explotaron en protestas, denunciando que el gobierno los está echando a la calle como si fueran desechables.
🗣️ “Nos están dejando sin trabajo. ¿Qué vamos a hacer con nuestros camiones?”, gritaron esta mañana frente al Palacio de Gobierno.
Lo que Jara vende como “transporte digno y seguro” es visto por muchos como una estrategia política y económica para controlar las rutas, los contratos y el negocio del transporte, dejando a los verdaderos trabajadores en el abandono.
La pregunta que retumba en Oaxaca es inevitable: ¿de verdad se trata de movilidad o estamos frente a un nuevo atraco del gobierno de la autollamada “primavera oaxaqueña”?
