Un sismo más… y la prevención sigue siendo la gran ausente en Oaxaca

Said Angulo

Matías Romero, Oaxaca. Un sismo de magnitud 3.6 registrado durante la madrugada de este sábado, con epicentro cercano a Matías Romero, volvió a recordar que Oaxaca se encuentra en una de las zonas con mayor actividad sísmica del país. Aunque en esta ocasión no se reportaron daños materiales ni personas lesionadas, el movimiento telúrico dejó al descubierto una realidad que parece repetirse una y otra vez: la cultura de la prevención sigue siendo una asignatura pendiente.

Cada vez que la tierra se mueve, las redes sociales se llenan de mensajes de sorpresa, temor y preguntas sobre qué hacer. Sin embargo, cuando pasa el susto, también desaparece el interés por prepararse para el siguiente evento, pese a que en un estado como Oaxaca los sismos forman parte de la vida cotidiana.

La falta de simulacros constantes, de planes familiares de emergencia y del conocimiento básico sobre cómo actuar antes, durante y después de un temblor continúa siendo una debilidad tanto en hogares como en centros de trabajo, escuelas y comercios. La prevención suele activarse únicamente cuando ocurre una emergencia.

Las autoridades de Protección Civil mantienen vigilancia preventiva y monitorean cualquier posible afectación derivada del movimiento telúrico. No obstante, la responsabilidad no recae únicamente en las instituciones. La preparación también comienza desde casa, con la identificación de zonas seguras, rutas de evacuación y mochilas de emergencia.

Oaxaca ha sido escenario de terremotos que han dejado pérdidas humanas, viviendas destruidas y comunidades enteras afectadas. Esa experiencia debería traducirse en una sociedad mejor preparada y con mayor conciencia sobre los riesgos, pero en muchos casos la memoria colectiva parece durar menos que las réplicas.

La pregunta no es si volverá a temblar. En Oaxaca, eso es una certeza. La verdadera interrogante es si la sociedad y las autoridades estarán mejor preparadas cuando ocurra un sismo de mayor intensidad.

Porque la diferencia entre un susto y una tragedia no siempre la marca la magnitud del movimiento, sino el nivel de prevención con el que se enfrenta.

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