Gabriel Acevedo
Oaxaca de Juárez, Oax. Hace apenas un año, las imágenes del Hospital Civil «Dr. Aurelio Valdivieso» recorrieron el estado. Techos con filtraciones, pasillos convertidos en auténticas cascadas durante las lluvias y un deterioro que evidenciaba años de abandono provocaron indignación entre pacientes, familiares y personal médico.
Hoy, la historia parece repetirse, pero con un problema igual o más grave: el presunto desabasto de medicamentos e insumos. Trabajadores y usuarios denuncian que la falta de material médico ha complicado la atención de pacientes y ha obligado a enfrentar carencias que ningún hospital de referencia debería padecer.
Las promesas de modernización y fortalecimiento del sistema de salud contrastan con la realidad que viven cientos de oaxaqueños. Cambiaron los discursos, pero las necesidades continúan. Si antes el agua caía del techo, ahora la preocupación es que faltan medicamentos, material quirúrgico y suministros básicos para brindar una atención digna.
La pregunta vuelve a surgir: ¿qué cambió realmente? Porque las fotografías de las filtraciones fueron utilizadas como símbolo de un sistema colapsado. Hoy, aunque los problemas sean distintos, el resultado es el mismo: pacientes que esperan, médicos que improvisan y familias que terminan pagando de su bolsillo lo que debería proporcionar el sistema público.
El Hospital Civil no puede seguir apareciendo en los titulares únicamente cuando estalla una crisis. La salud pública no admite soluciones temporales ni anuncios espectaculares. Requiere presupuesto, planeación, mantenimiento y, sobre todo, resultados.
Para miles de oaxaqueños, el problema ya no es únicamente la infraestructura. Es la incertidumbre de llegar a un hospital sin la certeza de encontrar los medicamentos, los insumos o la atención que necesitan. Esa es la verdadera emergencia.









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