Por / Gabriel Acevedo
Mientras crecen las voces que exigen la revocación de mandato del gobernador Salomón Jara Cruz, el Gobierno del Estado responde no con rendición de cuentas, sino con tarjetas y promesas. A través de la Secretaría de Bienestar, Tequio e Inclusión (Sebienti), se entregaron 642 tarjetas “Margarita Maza”, supuestamente para apoyar a jefas de familia en condición de vulnerabilidad.
¿Justicia social o clientelismo político?
Las entregas fueron simultáneas en tres municipios estratégicos de los Valles Centrales: Ejutla de Crespo, Ocotlán de Morelos y Zimatlán de Álvarez. Lugares donde Morena necesita votos y control ante el creciente descontento ciudadano. ¿Casualidad? Difícil de creer.
Detrás del discurso de “bienestar como derecho” se esconde una estrategia calculada: usar recursos públicos para blindar políticamente al gobernador, disfrazando asistencialismo como justicia social. Mientras se reparten apoyos de 2 mil pesos bimestrales, se evaden los verdaderos problemas de Oaxaca: hospitales colapsados, inseguridad, marginación y corrupción.
“El gobierno camina junto a las mujeres”, dice la titular de Sebienti. Pero lo que realmente hace es caminar sobre ellas cuando se usan como botín electoral y se les condiciona el apoyo para sostener un régimen que ya no tiene legitimidad.
En vez de escuchar al pueblo y abrir el camino a la revocación democrática, el gobierno reparte tarjetas con nombre de heroína histórica para comprar tiempo, voluntades y votos.
Porque cuando un gobierno recurre al clientelismo para sobrevivir, ya no gobierna: se protege.
