*Conflicto al límite
Por Gabriel Acevedo
Oaxaca volvió a quedar de rodillas ante la presión de la Sección 22. Este martes, maestros del SNTE bloquearon los accesos al aeropuerto internacional de la capital y la planta de almacenamiento de Pemex en Santa María El Tule, llevando el conflicto magisterial a un nuevo nivel de afectación social.
Turistas, trabajadores y familias completas tuvieron que caminar entre bloqueos, maletas y largas filas para poder ingresar o salir de la terminal, mientras el estado proyecta nuevamente una imagen de caos, desorden y ausencia total de autoridad.
La movilización generó molestia e indignación entre usuarios que cuestionan por qué las protestas terminan golpeando siempre a la ciudadanía y no directamente a quienes toman las decisiones políticas.
El cierre de puntos estratégicos como el aeropuerto y las instalaciones de Pemex también encendió preocupación por posibles afectaciones económicas y operativas en las próximas horas, en un estado que depende fuertemente del turismo y la movilidad comercial.
La Sección 22 asegura que las acciones forman parte de su paro indefinido para exigir respuestas a su pliego petitorio 2026, pero para miles de oaxaqueños el conflicto ya cruzó una línea peligrosa: la del colapso cotidiano.
Mientras el gobierno permanece atrapado entre negociaciones y discursos, Oaxaca vuelve a convertirse en rehén de bloqueos, presiones y crisis permanentes donde los únicos que siempre terminan pagando el costo son los ciudadanos.











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