Presión social y cambios forzados
Por Gabriel Acevedo
El pasado 25 de enero marcó un antes y un después en Oaxaca. La consulta de revocación de mandato —la primera de carácter estatal en el país— no solo fue un ejercicio democrático inédito, fue un mensaje directo al poder. 📣
La ciudadanía habló. Y el gobierno escuchó… pero a la fuerza.
Hoy, el gobernador Salomón Jara Cruz anuncia cambios en el Gobierno del Estado de Oaxaca. No como parte de una evaluación técnica anticipada, sino como respuesta al desgaste político y a los señalamientos persistentes de nepotismo que han marcado su administración.
Durante meses, distintas voces han cuestionado la presencia de familiares, amistades cercanas y compadrazgos dentro de la nómina estatal. La narrativa del “gobierno cercano al pueblo” comenzó a desdibujarse frente a la percepción de un círculo cerrado de poder. 👥
La presión social fue creciendo. Se acumuló en redes, en columnas, en las calles… y finalmente encontró una vía institucional en la revocación.
Los movimientos en el gabinete —que incluyen salidas en áreas estratégicas como educación, infraestructura y trabajo, además de ajustes en organismos como el Colegio de Estudios Científicos y Tecnológicos del Estado de Oaxaca, el Colegio de Bachilleres del Estado de Oaxaca y el Instituto Oaxaqueño Constructor de Infraestructura Educativa— no parecen producto de una planeación estratégica. Parecen un intento por despresurizar el ambiente.
Y cuando los cambios llegan después del jalón ciudadano, el mensaje es claro: no fue voluntad política, fue reacción. ⚠️
La pregunta no es quién se va.
La pregunta es por qué se fueron hasta ahora.
La revocación dejó una lección contundente: en Oaxaca el poder ya no es intocable. El pueblo apretó la maquinaria política y obligó a mover piezas.
Ahora queda por ver si estos ajustes son una corrección real de rumbo o simplemente una estrategia para ganar tiempo y bajar la temperatura social. 🔎
Porque cuando la presión ciudadana habla tan fuerte, el silencio o la simulación ya no son opción.
