Por / Gabriel Acevedo
La tradicional conferencia semanal del PRI Oaxaca, no fue una rueda de prensa: fue una denuncia pública contra un gobierno que perdió el control, el rumbo y la vergüenza.
La dirigencia priista aseguró que lo ocurrido con las movilizaciones juveniles no es un caso aislado, sino la prueba más reciente de un poder federal que ha elegido gobernar desde el miedo y el uso de la fuerza.
Carmelita Ricárdez, presidenta del PRI Oaxaca, no se guardó nada. Denunció que hoy en México protestar equivale a exponerse a golpes, gas lacrimógeno y policías que actúan sin límite, porque el gobierno prefiere encapsular ciudadanos antes que escuchar sus exigencias.
Lo vivido el fin de semana es la confirmación de un Estado que criminaliza la protesta, desprecia la inconformidad y se esconde detrás de vallas metálicas como si le temiera a su propio pueblo, puntualizo Ricárdez.
Arremetió señalando que la autoridad federal, no solo falló en garantizar seguridad, sino que ahora agrede a quienes exigen lo que el gobierno es incapaz de ofrecer. Llamó a esto una traición abierta a la vida democrática y lanzó un mensaje directo a Palacio Nacional:
“Un gobierno que reprime, demuestra que ya no puede gobernar”, dijo.
En este contexto, Carmelita como le llaman y la conocen en la escena política, criticó la indolencia con la que se minimizó la agresión contra jóvenes, familias y periodistas. Aseguró que quienes resultaron heridos o intimidados son víctimas de una autoridad que ha normalizado la violencia institucional.
El delegado del CEN del PRI, Heliodoro Díaz, subió el tono aún más. Señaló que el gobierno federal miente descaradamente sobre las cifras de violencia, y cuando la realidad lo rebasa, responde atacando ciudadanos.
Calificó de “patética” y “desesperada” la versión oficial que acusó que la protesta juvenil fue financiada por partidos.
Díaz respondió con contundencia: “Esa participación fue auténtica. Lo que no es auténtico es un gobierno que usa la fuerza porque no tiene argumentos”.
La conferencia cerró con una advertencia que exprimió todas las alarmas: México está entrando en una etapa donde la crítica se castiga, la inconformidad se criminaliza y la fuerza pública se utiliza como herramienta política.
Y Carmelita remató con un mensaje dirigido a la cúpula nacional:
“Estamos con Alejandro Moreno y con todos los jóvenes reprimidos. La libertad de expresión no se toca. Lo que se tiene que tocar es la incompetencia del gobierno que está llevando al país al retroceso.”
El PRI Oaxaca se colocó de nuevo como uno de los pocos actores que le está diciendo al gobierno, lo que millones ya piensan pero no pueden decir: México se está cansando. Y cuando un país se cansa, ninguna valla es suficiente para detenerlo.











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