Por / Gabriel Acevedo
— Mientras la Secretaría de Seguridad Pública de Oaxaca presume «profesionalización», puertas adentro la represión, el abuso y la misoginia siguen marcando el paso. La oficial Rosaura Contreras Lucas fue hostigada, discriminada y finalmente despedida tras negarse a participar en actos de corrupción, denunciar irregularidades médicas en la corporación y evidenciar violencia de género en su entorno laboral.
📍 ¿Su crimen? No firmar certificados médicos falsos y no prestarse a simulaciones. Por eso la mandaron a zonas de alto riesgo, sin protección, y luego la sacaron de su puesto con represalias brutales. Fue detenida, amenazada, desplazada, y finalmente despedida pese a tener medidas cautelares de la DDHPO.
Detrás del discurso de «orden y transparencia», lo que hay es una cacería interna contra quienes no se someten, especialmente si son mujeres.
La historia de Rosaura es la radiografía de una institución donde el machismo y la venganza siguen siendo política interna.
